24 Junio 26

¿Se pueden anticipar los accidentes? Investigación chilena utiliza IA y modelos matemáticos para identificar señales de riesgo antes de que ocurran

Desarrollado por Horux Latam junto a investigadores del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), el sistema integra distintas variables asociadas al comportamiento de conducción para apoyar la prevención de incidentes en el transporte de carga y pasajeros.

Cada año, los siniestros de tránsito provocan cerca de 1,19 millones de muertes en el mundo, según cifras de la Organización Mundial de la Salud. En Chile, la situación continúa siendo motivo de preocupación: durante 2025 se registraron 1.505 personas fallecidas en accidentes de tránsito, un aumento cercano al 5% respecto del año anterior.

Aunque muchas veces los accidentes se perciben como hechos impredecibles, la evidencia científica muestra que existen condiciones que aumentan significativamente la probabilidad de que ocurran. Algunas están asociadas al comportamiento del conductor, como la somnolencia o la distracción, mientras que otras dependen del entorno, incluyendo factores climáticos, velocidades de circulación o la interacción entre distintos tipos de vehículos, como los de carga pesada y los ligeros.

Con esta premisa, la empresa tecnológica Horux Latam e investigadores del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI) trabajaron durante cuatro años en el desarrollo del Horux Safety Index (HSI), una herramienta basada en inteligencia artificial y modelos matemáticos que busca identificar señales de riesgo antes de que estas deriven en un accidente.

“Ya existe bastante evidencia que muestra que ciertas situaciones, tanto dentro de la cabina como en el entorno de circulación, aumentan las probabilidades de accidente. El desafío es identificar esas condiciones antes de que se transformen en un evento crítico”, explica Franco Basso, académico PUCV especialista en transporte e investigador ISCI que participó en el desarrollo de la metodología.

Ciencia para transformar datos en prevención

Actualmente, las flotas de transporte generan grandes cantidades de información a través de sistemas de monitoreo del conductor, telemetría y GPS. Sin embargo, convertir esos datos en herramientas útiles para la toma de decisiones sigue siendo uno de los principales desafíos para la industria.

El Horux Safety Index analiza cinco variables clave asociadas al riesgo vial: velocidad, somnolencia, distracción, aceleraciones bruscas y frenadas bruscas. A partir de ellas, el sistema construye un indicador único capaz de evaluar el nivel de riesgo de conductores, vehículos y operaciones completas.

Según explica Franco Basso, la selección de estas variables no fue arbitraria.

“Las decisiones relacionadas con cuánto pesa cada variable o cómo se determinan los distintos contextos estuvieron basadas en evidencia científica y no simplemente en criterios definidos por una empresa en particular”, señala.

Para ello, el equipo combinó el análisis de datos operacionales con la revisión de literatura científica especializada, buscando construir un modelo cuyos parámetros estuvieran respaldados por investigaciones previas sobre seguridad vial y comportamiento de conducción.

“Hubo desafíos matemáticos importantes relacionados con el análisis de los datos disponibles, la identificación de relaciones relevantes y la búsqueda de evidencia científica que permitiera definir los modelos y parámetros más adecuados para construir el indicador”, agrega el investigador.

Más allá de las alertas individuales

Uno de los aspectos que diferencia al HSI de otras herramientas disponibles es que no se limita a monitorear variables aisladas. Actualmente existen sistemas orientados exclusivamente a detectar exceso de velocidad, mientras que otros se enfocan únicamente en la somnolencia o la distracción. El desarrollo realizado por Horux Latam e ISCI busca integrar estas señales en una única medida de riesgo.

“Lo que hicimos fue integrar cinco variables en un único indicador que permite verificar en tiempo real si condiciones que en el pasado generaron accidentes podrían estar replicándose en el modo de conducir de una persona”, explica el investigador ISCI.

Además, el sistema incorpora el contexto en que ocurren los eventos. Esto significa que una misma conducta puede representar niveles de riesgo muy distintos dependiendo del lugar donde se produzca. Una distracción momentánea en una ruta despejada no necesariamente implica el mismo nivel de peligro que una distracción similar en una zona urbana, frente a una escuela o en un entorno de alta interacción entre vehículos y peatones.

Precisamente por eso, el modelo considera tanto las conductas observadas como las condiciones específicas en que estas ocurren.

De la prevención a la toma de decisiones

La información generada por el HSI puede utilizarse para distintos niveles de gestión dentro de una empresa. Desde apoyar programas de capacitación y reconocimiento de conductores, hasta activar protocolos preventivos cuando se detectan condiciones de riesgo elevadas durante una operación.

La herramienta también permite comparar conductores, flotas y operaciones entre sí, así como evaluar el desempeño de una empresa respecto de otras organizaciones del mismo rubro. “Si se detecta que un conductor permanece durante cierto tiempo en una condición de riesgo elevada, es posible activar medidas preventivas o protocolos específicos antes de que ocurra un incidente”, explica Basso.

Un impacto que trasciende a las empresas

Para los investigadores, el valor de este tipo de desarrollos no se limita a mejorar indicadores operacionales. La evidencia muestra que la identificación temprana de condiciones de riesgo, junto con la implementación de acciones preventivas, contribuye a reducir la ocurrencia de accidentes y sus consecuencias.

“Un accidente no afecta únicamente a quienes están directamente involucrados. También impacta a las familias, a las comunidades y al entorno completo. Por eso, cualquier herramienta que permita anticipar condiciones de riesgo tiene un potencial beneficio que trasciende a una empresa o una operación específica”, concluye Franco Basso, parte del equipo de investigación y desarrollo.

En un contexto donde la seguridad vial sigue siendo uno de los principales desafíos del transporte moderno, iniciativas como esta muestran cómo la colaboración entre academia e industria puede transformar datos e investigación científica en herramientas concretas para proteger vidas.

Fuente: Comunicaciones ISCI