20 Diciembre 23

Corredores logísticos agilizan el comercio internacional

Especialmente de la mano del ferrocarril, las mercancías están moviéndose entre Asia y Europa en forma mucho más eficiente y en volúmenes cada vez mayores.

Un barco de carga entre Shanghái y Hamburgo puede demorar entre 21 y 30 días. Un tren hace la misma ruta en 16 días. A Moscú, con descarga previa en San Petersburgo, el viaje de la mercancía desde China puede prolongarse hasta 40 días, pero los trenes están alcanzando el mismo destino en 13 o 14 días. La sucesión de trenes que parten a diario de distintas ciudades del país oriental al Viejo Mundo prácticamente no se detiene, como revela el sitio web del ferrocarril chino (https://www.crexpress.cn/en/#/home). Es lo que se conoce como la nueva ruta de la seda, uno de los corredores logísticos más activos del planeta.


‘Los corredores logísticos son infraestructura cuyo objetivo es facilitar el intercambio y desarrollo del comercio. Mediante su uso se moviliza carga, ya sea al interior de los países o entre ellos’, explica Franco Basso, investigador del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI).


Explica que uno de los mayores problemas en el transporte de carga internacional es la transición entre modos de transporte. Por ejemplo, cuando llega un barco y tiene que pasar por aduana para luego subir la carga a un tren. Lo que buscan justamente los corredores logísticos es hacer esas transiciones más simples, con menos papeleo y obtener valores más baratos que incidan en el costo total.


En Estados Unidos, por ejemplo, hay corredores que van de oeste a este y viceversa. En Europa hay otros bastante consolidados como los que llevan carga entre Portugal y Alemania por vía ferroviaria, destaca Basso, quien también es académico de la Universidad Católica de Valparaíso.


Los más importantes


‘Los principales corredores logísticos del mundo suelen estar determinados por una combinación de factores que incluyen infraestructura, conectividad, eficiencia en el transporte y ubicación estratégica’, explica Roberto Rosales, miembro del Grupo de Expertos Iberoamericano Incoterms.
A nivel de flotas mercantes, Rosales menciona entre los más importantes al Transpacífico, que conecta a los países de Asia con Norteamérica, vía el Canal de Panamá, siendo una ruta fundamental para el comercio entre China, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos.


Otro clave es el Transatlántico, que une Europa con América del Norte, esencial para el comercio entre Europa y América a través de puertos como Rotterdam, Hamburgo, Nueva York y Montreal.
A ello hay que sumar ahora el Euroasiático, que conecta China con Europa, que no solo es importante para las rutas navieras, sino que también para el transporte ferroviario, sobre todo con la iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda que impulsa el gobierno chino.


Según Rosales, quien también es académico de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil, esta es hoy la mejor alternativa para la carga y por eso distintos países favorecen su desarrollo. Rusia, por ejemplo, construirá un ferrocarril junto con Irán entre las ciudades de Astara (en la frontera con Azerbaiyán) y Rasht (en la costa del Caspio y que enlaza con el ferrocarril iraní). Este formará parte del naciente Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur, para vincular Asia central, Europa y el sur de Asia, y que puede competir con el Canal de Suez.


Rosales prevé también que África podría alcanzar una importancia creciente en el tema. ‘Está en marcha un corredor donde se están desarrollando proyectos para mejorar la infraestructura en países como Kenia y Etiopía, con la esperanza de convertir la región en un importante centro logístico para el continente africano’, asegura.

Fuente: El Mercurio